Así fue

niebla noche
Enero de 2020

Así fue.

Como un disparo sin bala que solo deja el hueco vacuo y doloroso de la herida.

Como la grieta que se abre en una pared y te deja desnuda ante la vida.

Como una réplica sin el previo aviso de un terremoto.

Como el miedo de mantenerte haciendo equilibrio solo con un pie al filo del precipicio.

Como el cielo que se rompe y descarga contra ti toda su furia.

Como un banco de niebla infinito por el que caminar es dirigirse a ningún lugar.

Como una noche que se demora en la oscuridad hasta hacerse eterna.

 

Así fue.

Así es la vida a veces.

Domingo en blanco

Con los pies en la tierra se han esfumado los poemas de mi cabeza.
Me han abandonado las palabras
al mismo tiempo que voy dejando atrás mis pasiones ocultas,
secretos tan guardados que ya,
ni si quiera yo,
soy capaz de hallarlos.
He escapado de los dictados del corazón
y las manos han dejado de susurrarme versos.
Ni la libertad de métrica salvan este domingo en blanco,
vacío,
como un lienzo aún por estrenar.
¡Qué difícil contener el llanto,
soportar el abandono de la inspiración,
vivir sin que las letras fluyan!
La solución única, placer indeseado.
Sentir, aunque duela.
Ahora, después.
Siempre.
Solo eso permitirá que las ideas vuelvan a volarme el sentido.

Qué sería…

mar niebla

Qué sería de mí sin ti.

Qué sería del huracán si no lo encerrase

entre páginas en blanco antes de que pudiese arrasar con todo.

Qué sería de la soledad si no la abrazase

como la oportunidad de crearme y ser en mi peculiar universo.

Qué sería de la tristeza si mi mente no viajase al mar,

allí donde mis emociones sienten las caricias perdidas

y el dolor se abriga en orillas saladas.

Qué sería de la alegría si no la hiciese inmortal en las palabras,

el recuerdo feliz que viaja libre de nostalgia,

el éxtasis de rememorar el instante en el que mis alas me hicieron llegar hasta la cima.

Qué sería del miedo si no dejara volar todo aquello que me asusta,

negándole rincones en mi pensamiento y en mi alma,

invitándole a sentirse incómodo en mi vida.

Qué sería del amor si no se escribiese sobre él,

el sentimiento inagotable al ser descrito,

el misterio de ser único en cada historia.

Qué sería del desamor si no se llorase en palabras,

deshaciendo el puzle de sensaciones frágiles atrapados en la garganta,

marcado por un reloj que hará desvanecerse todas las piezas.

 

Qué sería de mí, de mi libertad, sin ti.

Cómo haría justicia de mí misma sin ti.

Qué sería de mí sin ti, poesía.

Perdóname

otoño

Perdóname las ganas de demorarme donde ya no queda nada.

Perdóname el otoño que convertí en invierno y no volverá a mi calendario.

Perdóname la tristeza instalada que aún deambula en sombras y madrugadas.

Perdóname las jornadas de puertas abiertas que le permití a los recuerdos.

Perdóname el desastre de extraviarme en mi propio laberinto.

 

Perdóname tú, que soy yo misma,

ahora que no sé dónde me encuentro.

Perdóname tú, que soy yo misma,

si todavía sabes quién eres…

y quién soy.

Escribir escribe escribiendo

Escribir escribe

Escribir duele

porque connotan demasiado algunas palabras.

Escribir cura

porque acuna la tristeza.

 

Escribir condena

porque convierte en inmortales los recuerdos.

Escribir libera

porque deja que se escapen las emociones.

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Ciudad

 

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Pienso muchas tardes en perderme por tus calles.

Crear un mapa que me guíe a visitarte

de norte a sur y de este a oeste.

Adentrarme en tus parques,

observar las grietas del paso de los años,

admirar las pintadas de tus paredes.

Sofocarme en tu calor

y abrigarme en pasadizos cuando llegue el invierno.

Sentarme cuando invites al descanso.

Sonreír ante cada descubrimiento.

Emocionarme con tus historias.

Vivirte, desde ahora,

sin lamentar que no compartimos la palabra pasado.

Me mojaré los pies en tu mar

hasta estar preparada para bucear tus playas.

 

Pienso muchas tardes en cómo sería conocerte.

El deseo deseado.

 

Un hogar, un refugio,

un lugar donde quedarse a pasar el tiempo…

 

Tu cuerpo es una ciudad.

Y el destino de todos mis viajes.

 

 

Lluvia

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Llueve.
Lueve en las calles y se incendian.
Llueve en el mar y ruge.
Lueve sobre el cristal y me rompo.

Llueve.
Llueve sobre mi espalda.
Llueve bajo mis párpados.
Llueve y se me empapa el alma.

Cada gota me recuerda la distancia que nos separa,
en segundos,
y estoy a tantos días de ti
que no habrá verano que salve nuestra frialdad.

Cada gota me recuerda la distancia que nos separa,
en segundos,
y queda tan lejos el verano
que el invierno, aún por llegar, ya es insoportable.

Llueve.
LLueve en las flores y se marchitan.
Llueve en la vida y se frena.
Llueve bajo el cielo y solo cae soledad.

Llueve.
Llueve nostalgia sobre mis recuerdos.
Llueve tristeza en mis heridas.
Llueve y se me inunda el corazón.

Perdóname por desatarte la tormenta.
Perdóname por calarte hasta los huesos
de la historia que creí.

Perdóname por no saber parar este aguacero.
Perdóname por dejarme calar hasta los huesos
                                                                                      de ti.