Mañana será otro día

Hoy es domingo y,

como una costumbre,

me nacen letras haciendo actividades cotidianas.

No he dejado de escribir.

Las ideas, a veces, van tan rápidas

que no consigo recogerlas.

Otras, he escrito sobre cuadernos que guardan viejas historias.

Reviso las palabras y me gusta lo que escribo.

No me ocurre lo mismo con la persona que lo hace,

como si no reconociese a quien pretende inventar versos.

Aunque sepa exactamente de dónde surgen.

Y tampoco me guste.

Hay emociones a las que a una no le gustaría pasar ni de puntillas.

Y no es dolor, ni tristeza, ni pena, ni miedo, ni vacío…

No es nada de eso y es todo eso a la vez.

Hay dos mujeres en mí que escriben sin saber por qué ni para qué:

quizás encontrarse en un momento sin nombre;

tal vez huir a un futuro aún no inventado.

Acercarse. Alejarse.

Alejarse. Acercarse.

La de hoy siente que ha conquistado la serenidad

que hacía semanas que no la visitaba.

Pero mañana…Mañana será otra día.