Palabras

 

maus
Arte urbano. Soho Málaga. Diciembre, 2018.

He caído por ellas,

como si de un tobogán se tratasen,

hasta el remoto hueco

en el que habitaba el dolor.

También las he escalado,

sujetándome en cada trazo

para alcanzar la cima

en la que todo parecía estar a salvo.

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Frenesí

 

frenesí

Habían llegado a la noche sin urgencia,

contemplándose, escuchándose,

y, apenas sin rozar,

la piel que ahora les sobraba.

 

Las horas del ocaso aceleraron el ritmo;

Inertes, con los pies en la misma baldosa,

se acentuaba el pulso cardíaco:

perdían las formas, desobedecían las normas.

 

Y huían.

Huían de la ropa que oprimía sus ganas.

Liberaban, con calma,

el deseo de sus entrañas.

 

Botón tras botón,

cumpliendo un ritual no escrito,

siguiendo el orden que lleva hasta el caos,

avanzando hasta la cumbre del éxtasis.

 

Desnudos no eran sino dos desconocidos

que ahora comenzaban a descubrirse.

Trazaban líneas,

dibujaban el camino que ansiaban recorrer.

 

De los cinco sentidos, solo el tacto.

El de las manos perdiéndose en caricias,

el de las lenguas inventándose besos,

el de los cuerpos creando su propio idioma.

 

Se dejaron llevar hasta el precipicio de sus cinturas,

para lanzarse al vacío de las mismas.

Movimientos acompasados,

un baile sin música.

 

Las palabras perdían el significado,

los susurros rompían el silencio.

Entonces, se desataba la locura

y ellos agradecían no estar en sus cabales.

Casi me convences

precipicio
Barbate, Cádiz. Diciembre de 2018.

Casi me convences

de asustarme de tus miedos,

de callar ante tus silencios,

de cansarme de tu desgana.

De caminar sin rumbo,

de arrojarme al vacío,

de navegar a la deriva.

De darme por vencida en la derrota,

de deshacer los pasos que ya di,

de abrir heridas para que sigan doliendo.

De dejar mi vida a medio escribir,

de abandonar el rumbo de mis pasos,

de hacer invierno cada primavera.

 

Casi me convences

de ver pasar el tiempo,

de pasar el tiempo viendo,

de que el tiempo pasase sin vernos.

 

Casi me convences

de cerrar los ojos,

de callar mi boca,

de parar mi corazón.

 

Casi me convences

de no mirarme,

de no quererme,

de no creerme,

de no sentirme.

Y casi ganas.

 

Luego, me convencí yo.

Derribé muros,

corté cadenas,

dejé entrar la luz por puertas y ventanas.

Y me convencí de conjugar el verbo ganar

en primera persona del singular.

En presente.

Y futuro.