Tiempo

Aún quedan sobre los cristales

las huellas de la tormenta.

Ha llovido sin tregua

y se ha inundado la casa de nostalgia.

La tarde agoniza entre nubes negras

y un ínfimo rayo de sol.

El tiempo nunca será nuestro aliado:

observo el reloj,

su tictac nos mueve la vida.

Presente, futuro, presente, futuro…

Pasado. Memoria. El caos.

La silueta de las manecillas me transportan a otra tarde.

El olor de café en la cocina,

el ruido de una calle,

una manta de lana en el sofá,

un bolígrafo a estrenar:

escribía unas palabras

que no consiguieron encontrar sentido.

Otra historia a medias,

otros labios huérfanos.

Un cuaderno en blanco.

Ahí sigue, sobre una mesa,

esperando el cuento,

quizá un drama,

tal vez un poema

que solo admita rimas en plural.

Presente, futuro, presente, futuro…

Pasado. Memoria. El caos.

Con los recuerdos, tiritan las páginas

como un cuerpo desnudo atravesado por el frío.

A ellas también las venció aquel invierno.

Fuera, sin embargo, apenas se insinúa el otoño.

Presente, futuro, presente, futuro…

Tic-tac, tic-tac, tic-tac, tic-tac.

Ocaso. Noche. Madrugada.

Y el mañana, siempre por llegar.