Sumar

Cumplir años es darse cuenta de que el punto de llegada no es el mismo que visualizabas desde el punto de salida; pero eso no importa si has aceptado donde estás y no lo has hecho con resignación, sino como uno de los retos más bonitos de tu vida.

También es asumir que la vida te quita a veces lo más importante y tienes que aprender a vivir con ello. Otras veces eres tú quien decide dejarse ganar, sabedor de que perder en ese campo de batalla va a ser una de las grandes victorias de tu vida.

Además, es tomar decisiones, verte en la tesitura de la elección y, luego, dejar que haga magia -o que te juegue una mala pasada- cuando se mezcle con el destino, uno de los principales burladores que vamos a encontrarnos a lo largo de la vida.

Pero sobre todo es sumar. Sumar un año con sus meses, semanas, días, horas, minutos y segundos; sumar experiencias que se produjeron en alguno de esos periodos de tiempo, sumar risas y quizá algunas lágrimas, sumar lunas y atardeceres. Y sumar personas que vinieron a sumar al lado de aquellas con las que ya habían salido las cuentas…

Cumplir años es crecer sin dejar de soñar, sin dejar de emocionarse, es permitir que la sorpresa se cuele en tu vida y te deje sin reacción y es simular ser ingenua en ocasiones; cumplir años es crecer sin olvidarse de creer y de crear…

Por eso yo, a mis 35, aún me balanceo en tus palabras…